ECONOMÍA VS PSICOLOGÍA

Actualizado: 23 de may de 2019



Voy a confesar un secreto que tal vez muchos hemos guardado en silencio, hubo una época de mi vida en la que pensaba que aquellos que se inclinaban por estudiar sicología lo hacían porque era una carrera fácil, porque no tenían claro su futuro, o simplemente porque no les gustaban las matemáticas. Debo aceptar que estaba muy equivocado, déjeme explicar mis razones.

Luego de 10 años de carrera como economista, de logros, fracasos y una que otra cana, es para mí una realidad abrumadora que por muy

elegante y sofisticada que parezca la economía, su aplicación al mundo real es limitada.

El problema fundamental radica en que la economía se basa en un ser humano racional, que toma decisiones frías y siempre evalúa sus opciones maximizando su beneficio; a partir de esto se ha forjado toda una ciencia con modelos y teorías pomposas que engrosan las bibliotecas del mundo y se repiten religiosamente en las universidades, pero pasan por alto el pequeño detalle de que el ser humano está muy lejos de ser “racional”.

Por el contrario, los humanos somos seres extremadamente sesgados, influenciables y particularmente ineficientes a la hora de calcular probabilidades y correlaciones; es en este preciso instante donde la sicología saca ventaja de la economía al tratar de explicar el mundo.

Veamos algunos ejemplos:


1. El miedo a volar: muchos tienen miedo a volar, otros no, pero todos en algún momento del vuelo nos preguntamos qué carajos hacemos encerrados dentro de un cilindro con alas que va a 10.000 pies de altura a una velocidad de 800 kilómetros por hora. Lo cierto es que estamos mucho más seguros dentro de un avión que dentro de un carro, la estadística muestra que de 10 millones de pasajeros solo 3.3 mueren al año por un accidente aéreo, mientras que 12.140 mueren por accidentes en vehículos terrestres. El miedo a volar puede deberse en gran medida a la cobertura mediática que reciben estos eventos al ser precisamente raros y esporádicos.


2. Decisiones de compra: Día a día somos bombardeados por todos los frentes para tomar decisiones de compra, somos objetivo militar de grandes campañas publicitarias y cualquiera que quiera nuestro dinero. En este caso la psicología vence a la economía, piense que usted entra a un supermercado y se encuentra con carne 75% magra y en el siguiente anaquel encuentra carne 25% grasa; en esencia las dos carnes son iguales, pero es probable que usted elija la primera e incluso esté dispuesto a pagar un poco más.

3. Sesgo de confirmación: Este sesgo es la tendencia a favorecer o recordar mejor la información que ratifica, avala o promueve nuestras propias creencias y en consecuencia ignoramos la información que nos desafía. Por ejemplo, en época de elecciones las personas tendemos a buscar información positiva sobre nuestro candidato e ignoramos la información negativa; por otro lado, también prestamos especial atención a la información negativa sobre el candidato opositor dejando de lado la positiva; esto hace que interpretemos la información en una forma que ratifica nuestras creencias existentes descartando el juicio imparcial que un ser “racional” haría sobre su candidato. Pasa en política, en las finanzas, en nuestras relaciones y en cualquier aspecto de nuestras vidas.

En este breve artículo solo me he referido a dos situaciones y uno de los sesgos cognitivos, pero existen muchos más.


Finalmente, son los seres humanos quienes gobiernan los mercados mundiales y es precisamente por esto que la ciencia económica ha demostrado ser insuficiente para predecir las crisis y los auges de las economías; tal vez sea hora de cambiar de enfoque, dejar de lado los modelos pomposos de los economistas y aprender sobre sicología. Es probable que en este momento los mercados mundiales o incluso usted mismo sean víctimas de alguno de los sesgos cognitivos, le invito a averiguar cuál.




16 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo