DURO GOLPE A LA ECONOMÍA COLOMBIANA DEBIDO A LA REDUCCIÓN EN LA CALIFICACIÓN DE RIESGO.

El miércoles 19 de mayo de 2021, Colombia pierde el grado de inversión después de que la calificadora de riesgo Standard & Poor´s (S&P) rebajara la calificación crediticia soberana[1] de largo plazo en moneda extranjera que estaba en BBB-, a BB+; además, la calificación de largo plazo en moneda local también bajó de BBB a BBB-, como efecto colateral del mal desempeño de la economía durante el año 2020 sumado al hundimiento de la reforma tributaria y la afectación a la producción industrial derivada de las movilizaciones y protestas ciudadanas.


La noticia del deterioro de la calificación para nuestro país está rodeada de una serie de términos técnicos que solo unos pocos versados en materia de economía logran asimilar, pero en realidad trae consecuencias importantes para todos los colombianos.


En esta serie de tres artículos desarrollados por el equipo de analistas financieros de la empresa “PAL Asociados S.A.S.” tiene como objetivo lograr que todos entendamos lo que sucede en estos momentos tan delicados para la economía del país.


Comenzando es necesario tener claro que las calificadoras de riesgo son empresas que se dedican a realizar análisis financieros sobre las economías de los países a nivel mundial, con el fin de poder emitir un concepto sobre el riesgo crediticio de cada uno de ellos. De esta manera, según la calificación que estas compañías otorguen al país, los inversionistas pueden tomar decisiones en que país invertir, los montos a invertir y las tasas de interés que puedan obtener como utilidad de las inversiones.


Las calificadoras de riesgo más representativas y confiables a nivel global son Standard & Poor´s Global Ratings (S&P), Moody´s Corporation y Fitch Ratings.


Para el caso del que estamos hablando, S&P otorga una calificación de riesgo (grado de inversión[2]) para las economías de cada país, de acuerdo con una connotación alfabética que va desde el grado más alto “AAA” hasta “D”. Cuando la economía de un país tiene la fortaleza de cumplir con sus obligaciones de crédito, la calificación otorgada está entre el rango de AAA (el más alto) hasta BBB- (pasando por niveles intermedios AA, AA+, AA-), siendo BBB- el más bajo de la escala “grado de inversión”, pero sin embargo aun así es una calificación aceptable, porque aún el país conserva un concepto positivo con respecto al grado de inversión. Esta calificación BBB- le dice al inversionista que el país tiene la capacidad de cumplir con sus compromisos financieros, aunque su economía sea susceptible a desequilibrarse.


Como referencia, se muestra la siguiente tabla, donde se puede observar la escala de calificaciones que otorgan las calificadoras, de acuerdo con el riesgo del país:


[1] Clasificación crediticia soberana: Es la calificación obtenida a través del análisis del historial crediticio de un país. [2] Grado de Inversión: Es una calificación otorgada por una agencia calificadora de riesgo, la indica que una economía tiene la fortaleza suficiente de cumplir con sus obligaciones crediticias en el pequeño, mediano y corto plazo.



Hacia abajo en la tabla anterior, encontramos calificaciones que van desde BB+ (grado sin inversión o especulativo) hasta D. En el caso de Colombia, al haber sido rebajada su calificación de BBB- a BB+ significa que pierde la calificación que estaba en “grado de inversión” y se ubica en el “grado especulativo”[1] es decir, que según S&P, aquel inversionista que ponga sus recursos económicos en el país enfrenta grandes incertidumbres y se expone a un riesgo con respecto a la recuperación de su inversión.


Los países financian su operación como estado mediante varias fuentes de ingresos, siendo las principales los recaudos en materia de impuestos y la adquisición de deuda. Uno de los muchos métodos en materia de adquisición de deuda es la emisión de títulos valores como lo son los TES[2] (mercado interno del país) y los Bonos Colombia[3] (mercado internacional).


Este tipo de títulos, se pactan con una tasa determinada y es el mismo gobierno quien se encarga del pago de esos intereses causados. Al hacer una emisión de TES y Bonos Colombia, el gobierno obtiene recursos líquidos para financiar la economía nacional a través de recursos invertidos por parte de personas, empresas y fondos de pensiones (entre otros) para el caso de los TES y, para el caso de los Bonos Colombia, personas, países y empresas extranjeras.

[1] Grado Especulativo: Es una calificación otorgada por una agencia calificadora de riesgo, la indica que una economía carece de fortaleza suficiente de cumplir con sus obligaciones crediticias en el pequeño, mediano y corto plazo. [2] Banco de la república: los TES son títulos de deuda pública doméstica, emitidos por el gobierno y administrados por el Banco de la República [3] Superintendencia Financiera de Colombia: “Los bonos son títulos que representan una parte de un crédito constituido a cargo de una entidad emisora”, en este caso, el gobierno colombiano y, se registran en la bolsa de Nueva York.


Cuando la calificación de riesgo de un país es buena (AAA), la negociación de estos títulos es más sencilla, aunque la tasa de interés que reconocen es menor (a mayor riesgo, mayor tasa de interés y viceversa), pero cuando la calificación es baja, por esa misma condición, el país se ve forzado a pagar tasas de interés mayores en los títulos y eso repercute en que le toca asumir un mayor gasto financiero[1] al país, es decir, un país calificado como AAA podría por ejemplo emitir títulos de tesorería o bonos, con una tasa de interés del 1% efectiva anual y aún con una tasa baja, pueden ser atractivos para un inversionista, porque tiene la seguridad de que va a recuperar su dinero y los intereses, pero un país calificado como Colombia con BB+ debe ofrecer una tasa de interés mayor (5% o 7%) para poder garantizar que habrá inversionistas dispuestos a apostarle a esa inversión, que no sobra aclarar, son inversiones a mediano y largo plazo. Así las cosas, a partir del día en que S&P bajó la calificación a Colombia, nos van a costar a todos una mayor cantidad de dinero las operaciones de financiación para nuestro país.


Es por esto, que el día 20 de mayo de 2021, Bancoldex[2], quien tenía planeado hacer una emisión de bonos de reactivación por valor de 500 mil millones de pesos, los cuales tienen como objetivo apoyar a las micro, pequeñas y medianas empresas en Colombia, decidió aplazarla, debido a que la tasa de interés que debería ofrecer sería demasiado alta y considera prudente esperar a que se calme un poco este “revolcón” por el cual atravesamos todos los colombianos. Es así, que el primero de los múltiples efectos que traerá este cambio en la calificación, es que hoy tenemos medio billón de pesos MENOS disponibles para apoyar a las empresas que generan empleo y un mejor futuro para las familias colombianas. De otra parte, otro de los efectos que se puede esperar es un incremento en las tasas de interés bancario para créditos de consumo, vivienda y otros, además del nerviosismo en el mercado que podría llegar a producir un alza significativa en el precio de dólar, que llevaría a tener que comprar las materias primas que se traen del exterior a mayor precio lo cual posiblemente repercutirá en un alza de la inflación.


Pero… ¿cómo y cuándo obtuvimos por primera vez una calificación de riesgo para el país?


Es necesario remontarse a principios de la década de los 90. Tras las desmovilizaciones de grupos guerrilleros como lo era el M19, Colombia comenzó una nueva era para el país ganando confianza por parte de los países extranjeros. En 1991 se llevó a cabo la asamblea nacional constituyente[3], de la cual tenemos hoy una renovada “Constitución Política de Colombia”, además se llevó a cabo el proceso de apertura económica que, pese a haber afectado a muchas empresas que no pudieron competir en los mercados internacionales, atrajo una interesante inversión extranjera hacia el país y así mismo el ingreso de empresas multinacionales que invirtieron en rubros como la industria energética, petrolera, manufacturera y otros. En el año de 1993, ya Colombia estaba en la mira de los demás países y debido a su buen pronóstico de crecimiento y a un mar de optimismo que rodeaba al país, la calificadora S&P otorgó la calificación BBB-, siendo en 1994, cuando Fitch Ratings le otorgó la calificación BBB y Moody´s la calificó con Baa3, ubicándose así la calificación de riesgo del país en el “grado de inversión” por parte de las tres calificadoras. En esta década de los 90´s la economía transitó por varios estados, siendo uno de ellos el de optimismo hacia el año 1995, pero viéndose una caída hacia 1999, año en el cual S&P bajó la calificación que se tenía a BB+ lo cual hizo que, por primera vez, el país se ubicara en el grado especulativo. Nuestro país tardó alrededor de 12 años en obtener de nuevo la confianza por parte de los mercados internacionales, hasta cuando en el 2011 (marzo) logró regresar a una calificación dentro del “grado de inversión”


¿Qué significa tener la calificación?

Es de relevante importancia para un país contar con una calificación de riesgo otorgada por una de estas calificadoras internacionales. Como ha sido mencionado anteriormente, uno de los mecanismos que existen para obtener liquidez en la economía nacional, es la emisión de títulos de deuda. Los inversionistas tanto nacionales como extranjeros en el momento de decidir dónde poner sus capitales realizan un minucioso estudio al respecto. Como primera medida, se dirigen a ver la calificación de riesgo del país, que les sirve como base para determinar la posibilidad de recuperar efectivamente sus inversiones y sus ganancias.


Si la calificación del país es baja, como sucede ahora con Colombia, el inversionista puede decidir en efecto apostarle a esa inversión, dado que la tasa de interés que espera recibir, por su condición de riesgo de la inversión, debe ser lo suficientemente alta como para querer asumir el riesgo, en este caso inversionistas arriesgados y experimentados deciden jugársela con esa inversión; por otro lado, inversionistas más tímidos y cautelosos, prefieren poner sus capitales en títulos con menor riesgo, aun cuando no sean tan fructíferos en términos de la tasa de interés que ofrecen. Existen países que no cuentan con alguna calificación de riesgo y, aun así emiten títulos de deuda, sin embargo, para ellos es más difícil ponerlos en el mercado, dado que la tasa de interés que tienen que ofrecer al inversionista deberá ser sustancialmente alta, debido a que esa sería una “inversión a ciegas”. En términos generales, tener una calificación de riesgo significa que el país tiene mayores posibilidades de obtener recursos a través de mecanismos de emisión de deuda y que puede ofrecer una tasa de interés que represente un verdadero “gana – gana” para el país y para el inversionista.



Juan A. Franco C.

Especialista en Gerencia Financiera (ULS)

Especialista en Alta Gerencia (UE – CCB)




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